15 de abril
— (1:40 am) Despegan de Puerto Cabezas (Happy Valley) Nicaragua, como parte
vital de la Operación Pluto, ocho aviones
ligeros del tipo B-26 fabricados en Estados Unidos y empleados por la US Air
Force durante la Segunda Guerra Mundial y contra Corea del Norte, con falsas
insignias de nuestra Fuerza Aérea Revolucionaria pintados en la cola y el
fuselaje
En una acción simultánea, los aviones en tres formaciones, (tres,
tres y dos) denominadas Linda, la que iba a bombardear San
Antonio de los Baños; Puma, la destinada a Ciudad Libertad y
Gorila, la que golpearía al aeropuerto de Santiago de Cuba.
Gorila, formado por dos aparatos piratas (alrededor de las 5:45 de la
madrugada) lanzan su carga mortífera sobre el aeropuerto de Santiago de
Cuba. La artera agresión sorprendió a los defensores de esta instalación,
pues las naves tenían pintadas las insignias de la Fuerza Aérea
Revolucionaria cubana y nuestra Enseña
Nacional.
Linda, que atacó la base aérea de San Antonio de los Baños y Puma, que ametralla
las instalaciones de la Jefatura de la Fuerza Aérea y la pista de Ciudad
Libertad, en La Habana.
Otro
aparato piloteado por el mercenario Mario Zúñiga aterrizó el Miami, con un
solo motor, y entregó una declaración redactada por la CIA en la que se
afirmaba que los arteros ataques habían sido realizados por él y otros dos
pilotos "desertores" de las FAR.

El saldo fue siete fallecidos, entre ellos mujeres y niños que vivían en
lugares cercanos a los puntos de bombardeo, y decenas de heridos.
Los primeros invasores —-los hombres ranas— eran norteamericanos de la CIA y
los cuatro aviones B-26 derribados por nuestras fuerzas eran piloteados por
yanquis de la CIA: Thomas Willard Ray, Leo Francis Baker (al que la CIA
cambió el apellido por Berless), Riley W. Shamburguer y Wade Carrol Gray.
Media mañana del 15 de abril — En el centro de operaciones de la CIA se
recibió un parte preliminar en el que se afirmaba que la Fuerza Aérea de
Cuba había sido destruida totalmente. (Esa misma aviación exterminada fue
precisamente la que les hundió varios barcos en la zona del desembarco y les
derribó un buen número de sus "B-26".
— José Miró Cardona, jefe del gobierno títere que pretendían colocar
en la cabeza de playa, y su "ministro de Relaciones Exteriores" Carlos
Hevia, habían sido conducidos secretamente por la CIA hacia la base Opa-Locka,
donde permanecieron tres días virtualmente prisioneros, vestidos de kaki,
esperan el momento feliz de ser llevados a la famosa cabeza de playa que
abrirían en tierra cubana los mercenarios de la CIA.
— Poco después del bombardeo a los aeropuertos, el Gobierno
Revolucionario daba a conocer al mundo su
primer comunicado oficial en el
que llamaba a cada cubano a "ocupar el puesto que le corresponde en las
unidades militares y puestos de trabajo." El documento, firmado por Fidel,
dejaba sentado cuál era la decisión del pueblo cubano:"Si este ataque aéreo
fuese el preludio de una invasión, el país en pie de lucha resistiría y
destruiría con manos de hierro cualquier fuerza que intente desembarcar en
nuestra tierra" Y concluía: "La patria resistirá a pie firme y serenamente
cualquier ataque enemigo, segura de su victoria."
— En la base aérea de San Antonio de los Baños, los poquísimos
pilotos con que contaba nuestra Fuerza Aérea Revolucionaria, en respuesta a
una instrucción de Fidel, colocan sus camas debajo de los propios aviones
para no perder un minuto en caso de ataque.
—
Cuando volaba de regreso al aeropuerto de Santiago de Cuba en horas de
la madrugada, luego de haber cumplido una misión, perece el piloto de
combate Capitán Orestes Acosta.
Los artilleros antiaéreos, con sus ametralladoras Cuatro Bocas
checas y chinas y cañones de 37 mm, repelieron a los B-26 agresores en los
aeródromos atacados.
En
Ciudad Libertad, uno de esos jóvenes milicianos, Eduardo García Delgado, fue
alcanzado por la metralla yanqui en el torso. Sintió que iba a morir y antes
de hacerlo, extrajo fuerzas de su Dignidad y con su propia sangre, en la
madera de una puerta, escribió como un símbolo eterno el nombre de FIDEL.
Ambos episodios fueron el preludio de lo que ocurriría horas después: los
yanquis tratarían de aplastar a la revolución Cubana, aún no socialista, y
el pueblo seguiría como símbolo de libertad a su Comandante en Jefe.
16 de abril
En el sepelio de las víctimas por los bombardeos de la mañana anterior,
Fidel denunció ante el mundo que los yanquis eran los culpables únicos de
tal vandalismo. Y en ese mismo escenario, donde apenas un año antes había
enarbolado la consigna de Patria o Muerte al despedir el duelo de los caídos
en el sabotaje yanqui al vapor francés La Coubre en el puerto habanero, el
Comandante en Jefe proclamó el carácter socialista de la Revolución Cubana,
la de los humildes, por los humildes y para los humildes.
Con las notas del Himno Nacional en los labios, los fusiles FAL, M-52 y
metralletas en alto, decenas de miles de soldados rebeldes, policías y
milicianos partieron a ocupar sus puestos en los batallones de combate, en
espera de la inminente agresión, que ya había zarpado en buques yanquis,
escoltados por la Marina y la Fuerza Aérea yanquis, desde puertos
centroamericanos.
17 de abril.
Comenzaba el primer combate por la defensa
del Socialismo en Nuestra América.
Más de 1 000 mercenarios reclutados, organizados, entrenados, financiados
y dirigidos por la CIA, el Pentágono y la Casa Blanca, desembarcaron por
Playa Larga y Playa Girón, sitio que ellos denominan con el nombre
geográfico que aparece en los mapas de Cuba y que les viene como anillo al
dedo: Bahía de Cochinos.
Los integrantes de la Brigada 2 506 eran esbirros, asesinos y
torturadores de la tiranía batistiana, terratenientes, banqueros,
politiqueros, proxenetas, lumpens y toda la escoria de la sociedad cubana,
que habían encontrado seguro refugio y amparo en la actual República
Bananera de Miami.
La aviación yanqui, una vez más enmascarada con las insignias de la
Fuerza Aérea Revolucionaria, no solo protegió el desembarco, sino que atacó
con bombas, metralla, cañones, cohetes y Napalm a las tropas cubanas.
18 de abril. — Combate en Playa Larga.
Los mercenarios invasores lograron apoderarse de algunos puntos clave de
la zona del desembarco. Las órdenes del Comandante en Jefe fueron precisas:
pongan un infierno de fuego en cada sitio donde estén los mercenarios.
Y así hicieron los soldados del Ejército Rebelde, los miembros de la
Policía Nacional Revolucionaria y los milicianos llegados desde todos los
rincones de Cuba, para salvar a la Patria de la agresión.
El enemigo, en su pérfido plan, concibió la idea estratégica de
apoderarse de Playa Larga y Girón, que contaba con un pequeño aeropuerto
construido precisamente por la Revolución, para constituir allí un Gobierno
provisional formado por elementos de la peor calaña, que solicitarían de
inmediato la intervención de la OEA, que significaba, ni más ni menos, que
la intervención directa de Estados Unidos en Cuba.
19 de abril. Poco antes de las 17:00
HRS del 19 de abril de 1961, el último reducto mercenario caía en poder de
las tropas cubanas, Playa Girón, tomado por asalto
Muchas veces los yanquis se han equivocado con Cuba, pero la de abril de
1961 fue una de las primeras y más desastrosas y vergonzantes para ellos.
Erraron el lugar seleccionado por sus estrategas de inteligencia para el
desembarco: la Ciénaga de Zapata, por tratarse de una zona apartada en el
centro-sur de Cuba, con una sola vía de comunicación entre pantanos y
manglares, de muy difícil acceso.