El 17 de marzo de 1960, el Presidente de Estados Unidos,
Dwight
Eisenhower, firmaba el Memorando de Seguridad Nacional que autorizaba el
desencadenamiento de la Operación 40.
Los lineamientos generales de esta operación comprendían:
• Crear y unificar la oposición de la Revolución Cubana.
• Promover campañas de propaganda de emisoras subversivas para incitar al
pueblo a la rebelión.
• Estimular la creación de una única organización clandestina para la
realización de tareas de inteligencia, subversión y terrorismo, en
correspondencia con los intereses de la oposición en el exilio.
• El desarrollo de operaciones paramilitares y terroristas en las zonas
rurales, sobre la base de la creación de un ejército guerrillero que
actuaría de conjunto con las organizaciones contrarrevolucionarias de las
zonas urbanas.
Fue así que en agosto de 1960 se decidió la organización de una
expedición armada que de forma autónoma estuviera en capacidad de ocupar la
Isla y destruir el poder revolucionario.
Agentes de la CIA se infiltraron en la Isla para crear nuevas estructuras
organizativas que sirvieran como quinta columna cuando se produjera la
agresión preparada en el exterior. En octubre de 1960 las fuerzas
revolucionarias liquidaron importantes acciones de la CIA y la
contrarrevolución interna en las que las zonas rurales desempeñaban un
escenario clave.
En enero de 1961, como parte de la Operación 40, la CIA conformó
una unidad de comandos denominados Team Gray (equipos grises) que se debían
infiltrar en la Isla para realizar operaciones especializadas en guerra de
guerrillas, inteligencia, guerra sicológica, explosivos y comunicaciones.
Comenzaron a infiltrarse por diferentes lugares del territorio cubano varias
semanas después, pero casi todos fueron detectados y capturados por las
fuerzas revolucionarias.
Paralelo al desembarco de la Brigada Invasora 2506 por las costas de
Playa Girón, (Bahía de Cochinos), la CIA había planificado una operación
clasificada en el más alto secreto, un contingente de 160 hombres,
entrenados en una base de la CIA en Carolina del Sur, que atacaría el
poblado oriental de Baracoa para producir una acción diversionista cuando
las fuerzas mercenarias desembarcaran.
Con la derrota de las bandas de alzados en las zonas montañosas del país,
los que habían sido apoyados y abastecidos con armas, municiones y alimentos
por los Estados Unidos con la finalidad de crear un ejército que pudiera
participar en el derrocamiento de la Revolución, eliminó la quinta columna
armada de la contrarrevolución en los llanos y montañas de Las Villas, que
había sido diseñada por la CIA según los conceptos de la Operación 40.
La Operación 40 tuvo como misión principal ser el cuerpo represivo
de la Brigada de asalto 2506 una vez que hubiera consolidado posiciones en
territorio cubano posterior al desembarco.
Fue creada para detener a los principales dirigentes de la Revolución
ocupar los principales organismos de la administración central del estado,
en especial los institutos armados, centros económicos claves, y apoderarse
de los archivos de la seguridad cubana. Los hombres de la Operación 40
no pudieron pisar tierra cubana. Al ver como los invasores de la brigada de
asalto eran abatidos en las arenas de Playa Girón, modificaron el plan de
desembarco de la unidad por la retirada a la Florida.
Los integrantes de la Operación 40 actuaban también como
intermediarios entre la estación de la CIA con sede en la Florida, conocida
como JM-WAVE y los grupos terroristas de origen cubano con los que la CIA no
estaba interesada en sostener contactos directos, participaban en el tráfico
de armas procedentes de Dallas y Nueva Orleans. De esta forma, los
terroristas eran abastecidos de dinero, armas, equipos y recibían
instrucciones para la realización de las misiones planificadas por la
jefatura de JM-WAVE.
En estas acciones no podía faltar la conexión con la mafia
norteamericana, sumamente interesada en recuperar su paraíso perdido en La
Habana con el advenimiento de la Revolución. Los principales integrantes de
la Operación 40, dirigidos por Joaquín Sanjenis, uno de los jefes de
la policía en el gobierno del ex presidente Carlos Prío Socarrás y entrenado
por el FBI, procedían de los cuerpos represivos de la tiranía de Fulgencio
Batista y habían sido colaboradores del FBI o la CIA antes del triunfo de la
Revolución.