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Leonard Weinglass: “EEUU tiene sus propios terroristas”

La Nación, Domingo 7 de septiembre de 2008  

 De visita en Santiago, el defensor estadounidense habló con La Nación sobre los abusos legales cometidos contra las cinco personas sentenciadas a cadena perpetua por un espionaje que no está probado. Alega indebido proceso y adelanta que en diciembre llevará el caso, por primera vez, a la Corte Suprema norteamericana.
 
Weinglass defendió a Angela Davis, activista afroamericana, acusada de asesinato, a quien logró absolver, y a la actriz Jane Fonda, que demandó a la Casa Blanca por espionaje en su contra.

Las décadas de 1960 y 1970 fueron muy turbulentas en EEUU. La policía y el sistema reprimieron brutalmente a los afroamericanos que luchaban por sus derechos civiles y a pacifistas que se oponían a la guerra en Vietnam. Bien lo sabe el abogado Leonard Weinglass (75), graduado en Yale, que asumió la defensa de muchos de los perseguidos, entre ellos Angela Davis, activista afroamericana, acusada de asesinato, a quien logró absolver, y la actriz Jane Fonda, que demandó a la Casa Blanca por espionaje en su contra.
Tal vez sea esa la reputación que le hizo asumir, hace cinco años, la defensa de Antonio Guerrero, uno de los cinco ciudadanos cubanos sentenciados en 2001, en el país del norte, por supuestas actividades terroristas.

Weinglass tomó el caso cuando el juicio había concluido y en su primera apelación logró que la Undécima Corte Federal (integrada por tres jueces) anulara, en 2005, la condena porque se había realizado en la ciudad de Miami, "hostil para los imputados".

Sin embargo, el Gobierno de EEUU decidió recurrir a la Corte Suprema para revertir la decisión. Y lo lograron.

Las opciones de apelación ya han acabado. El martes pasado se rechazó la última de ellas. Pero en diciembre intentarán la más decidida acción: solicitar a la Corte Suprema la revisión del caso.

Weinglass estuvo en Santiago y dijo a La Nación que se han violado flagrantemente los derechos de su cliente y del resto de los cubanos condenados. Reconoce, eso sí, que se enfrenta a lo más difícil de todo: lidiar con un caso que está condicionado a las relaciones internacionales entre EEUU y Cuba, en los últimos 49 años.

¿Qué argumentos tienen para decir que se ha vulnerado el debido proceso de los cinco ciudadanos cubanos?

El juicio no se debería haber hecho en Miami. Casi todos los defensores estarían de acuerdo en esto. La ley es muy clara: no se puede tener un debido proceso en una jurisdicción que es hostil al acusado. En segundo lugar, la conducta de la fiscalía sirvió para inflamar aún más el prejuicio existente, porque ellos no tenían ningún arma, no cometieron ningún delito. Pero el fiscal le dijo al jurado que estos cinco hombres habían ingresado con armas a destruir EEUU. Es la primera vez en la historia del país que se hace una acusación de espionaje y no se muestra ninguna prueba de documentos clasificados que hayan sido usados.

¿Es un juicio político, entonces?

Desde el inicio hasta ahora ha sido político. Es el Gobierno de EEUU, usando un proceso judicial para alcanzar objetivos de política exterior, contra Cuba. Es un abuso del proceso judicial.

La intervención del Gobierno de EEUU parece evidente.

Hace 50 años que soy abogado. He visto cambios gigantescos en el sistema judicial. Los derechos de los acusados se han reducido. El poder del Gobierno se ha expandido de una manera peligrosa. Conceptos que no existían cuando me inicié, ahora se usan como pruebas secretas, fallos secretos, jueces secretos, retención de información, vigilancia indebida, violación de la privacidad de las personas. Todo eso está ocurriendo diariamente. Ahora, 40 años después, fui a alegar por la sentencia de cadena perpetua de Antonio Guerrero, que es efectiva. La Corte de Apelaciones me dio, y le digo la verdad, me dio tres minutos para exponer. Esa es la diferencia solamente en un aspecto: ¿es posible acaso alegar contra una sentencia de cadena perpetua en tres minutos? Había 119 volúmenes de testimonios, 20 mil páginas de pruebas. Ni siquiera en un tribunal civil se puede alegar una defensa en un problema de tránsito en tres minutos.

¿Queda alguna instancia superior para recurrir?

Tenemos un paso más que dar: la Corte Suprema en Washington. Es un tribunal que tiene nueve jueces. Todas las apelaciones de las cortes federales pueden ser vistas allí a través de una petición de certiorati, para que se haga cargo del caso, pero no tenemos derecho a alegar. Hay miles de casos que hacen estas peticiones y el 95% de ellas son rechazadas. En nuestro caso, es altamente improbable. Para que eso ocurra se requiere un mínimo de cinco jueces, y entonces ellos pueden empezar a estudiar el caso. Hace ya 40 años que la Corte Suprema no ha fallado respecto a qué es lo que constituye un juicio justo.

¿Es efectivo que hubo juicios contra ciudadanos afroamericanos que eran anulados y llevados a otras jurisdicciones?

Sí, es correcto. En esos casos los tribunales federales lo han hecho y nunca se llegó a la Corte Suprema, porque se resolvió a nivel de estas jurisdicciones. Pero hay un caso donde se arrestó a un pastor por actividades contra la guerra de Vietnam y él fue juzgado en una jurisdicción muy hostil, y la Corte Suprema, en 1968, revocó esa sentencia. Pero no se ha tomado este tema en los últimos 25 años. De manera que vamos a pedir que ya es tiempo de que la Corte Suprema haga una declaración de este tipo. Tenemos hasta el 1 de diciembre. Y el lunes comenzamos a trabajar en eso. No hay ningún ejemplo más potente de un prejuicio más grande como el caso de los cinco en Miami.

¿Qué tan efectivo es sensibilizar a países como Chile sobre la situación de los cinco cubanos?

Primero, los cinco cubanos estaban en EEUU para monitorear las actividades de los terroristas que se encuentran allí mismo y que están atacando su país. De manera que eran parte de una guerra contra el terrorismo, que es lo que la Casa Blanca le dice al mundo que es su objetivo primario. EEUU le pide al mundo que se una contra el terrorismo, pero tiene sus propios terroristas. Han armado a algunos de estos grupos, los han entrenado y les permiten que existan. Pero es un terrorismo contra Cuba, y Bush ha repetido muchas veces que cualquier país que albergue terroristas es tan malo como los terroristas. Es una hipocresía decir que tienes una guerra contra el terrorismo y, sin embargo, permites que los propios terroristas habiten en tu territorio.

¿Han tomado contacto con el candidato demócrata Barak Obama para hablar sobre el caso?

No he tenido ningún contacto. Pero me siento alentado por lo que veo. Ayer [jueves] Obama pidió que el embargo contra Cuba se suspenda por 90 días, de manera que se pueda llevar ayuda para compensar los daños del último huracán; es decir, probó ser humanitario, que tiene sentimientos por la gente. Cuando hay necesidades humanas siente que hay un deber moral, de manera que por supuesto esa apertura que encontramos nos alienta. Siento que si él se convence que hubo una injusticia acá, pienso que me podrá escuchar.

Página inicial del Dossier dedicado a los Cinco Héroes

 


Cinco cubanos, entregados a enfrentar el terrorismo practicado por la mafia de Miami contra la Isla, fueron condenados en Estados Unidos sin testigos ni pruebas. Y como si fuera poco, ahora se les aleja de la familia, los mantienen aislados entre sí, y, a pesar de ser presos políticos, comparten el encierro con reos comunes. Flagrantes violaciones que  la gran prensa oculta a la opinión pública.

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