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Otro presidente y las mismas infamiasRicardo Ronquillo Bello
Tal parece que la parálisis, el inmovilismo, no son más que un turbio invento marxista. Algo así como un "riquimbilis" ideológico izquierdista para mantener a toda costa el poder. Pero la realidad ofrece ciertas pruebas que denuncian lo contrario. O al menos demuestran que quienes se jactan de ser nuevos mesías, transformadores de las injusticias del mundo, no son más que víctimas devoradas entre las fauces de la ortodoxa maquinaria imperial de Estados Unidos. Ya tenemos al primer presidente afrodescendiente en la historia de esa nación, pero al parecer significa muy poco para quienes manoseaban el sueño de que este nuevo "dios" de la esperanza, que colmó las ilusiones de millones, nos condujera a la "tierra prometida". Si el evidente fracaso de su plan de reforma del sistema de salud, o la ausencia de firma a protocolos ambientales — incluidos incluso en su campaña presidencial—, no bastaran para hacernos despertar, la persistente negativa de visas a Adriana Pérez para visitar a su esposo en las prisiones norteamericanas suma evidencias a la dura verdad de que en Estados Unidos hay otro presidente, aunque siguen gobernado las mismas viejas infamias. No hay visa todavía para la esposa de un prisionero inocente. Contra todo lo que estipulan las leyes norteamericanas, Adriana Pérez no puede visitar a Gerardo Hernández Nordelo, luchador antiterrorista cubano injustamente condenado en ese país, al que no ve desde 1998. Otra prueba de que los anunciados cambios de Obama "le resbalan" a la engrasada derecha imperial.
Llamamiento Internacional por el derecho a visa humanitaria para Adriana
López El Departamento de Estado negó la visa a Adriana, que ya tuvo que sufrir el dolor de ver condenado a su compañero a dos cadenas perpetuas más quince años. La Secretaria de Estado considera cínicamente que esta mujer "constituye una amenaza a la estabilidad y seguridad nacional de los Estados Unidos". Una carta enviada al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, por el embajador cubano ante esa institución, Abelardo Moreno, exige a la administración estadounidense una visa humanitaria para la mujer. Tras una espera de 95 días, la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana le negó el pasado 15 de julio el permiso a Adriana por décima vez, recuerda el diplomático, según un despacho de Prensa Latina. Esta es una confirmación vergonzosa de que la actual secretaria de Estado, Hillary Clinton, usa el mismo argumento que su predecesora Condoleezza Rice, subraya el mencionado texto. También indica que la decisión de las autoridades de Estados Unidos infringe la ley de su propio país y demuestra la sistemática violación de sus obligaciones internacionales. Según la agencia noticiosa, la misiva destaca que al mismo tiempo, resulta un acto de tortura contra Gerardo Hernández y los miembros de su familia. Además reafirma que Obama tiene la autoridad constitucional y la obligación moral de asegurarse de que haya justicia en la nación norteña. Desde el 12 de Septiembre de 1998, cuando fue arrestado, Gerardo no ha podido recibir la visita de Adriana. La única oportunidad en que estuvo a punto de alcanzar ese derecho fue en julio del 2002, cuando el Gobierno norteamericano le otorgó permiso para viajar a ese país. Sin embrago, hay quienes afirman que fue un macabro juego para someter al prisionero y su esposa a brutal castigo psicológico. El 25 de julio, cuando Adriana llegó al aeropuerto de Houston, Texas, resultó detenida, sometida a interrogatorios durante once horas, fotografiada, tomadas sus huellas dactilares, sin la asistencia de abogado y de funcionarios del consulado cubano. La historia terminó con su visa revocada y el regreso a su país, sin que pudiera ver a su esposo. Esta arbitrariedad ocurre pese a que en el sistema de prisiones norteamericanas, según los especialistas, los detenidos tienen derecho a recibir visita mensualmente de sus familias. En el caso de los cinco, como mundialmente se conoce la condena a René González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González, quienes penetraron organizaciones extremistas que desde Miami realizaban acciones terroristas contra Cuba, concurren innumerables violaciones a los derechos humanos, de familia, internacional, de los prisioneros, civiles y políticos, además de la Constitución estadounidense; sin contar el derecho a la presunción de inocencia y haber tenido un juicio justo e imparcial. Ante esta negativa de visas para Adriana, y a once años de que Gerardo Hernández fue privado injustamente de libertad junto a sus cinco compañeros, habría que preguntar a los jueces si, además de a las dos bochornosas cadenas perpetuas, una cláusula judicial secreta lo condena a perpetuidad a no recibir la presencia ni el cariño de su esposa. Tomado de Cubahora |
Apuntes desde Miami: Rectificación sin justicia
Cinco cubanos, entregados a enfrentar el terrorismo practicado por la mafia de Miami contra la Isla, fueron condenados en Estados Unidos sin testigos ni pruebas. Y como si fuera poco, ahora se les aleja de la familia, los mantienen aislados entre sí, y, a pesar de ser presos políticos, comparten el encierro con reos comunes. Flagrantes violaciones que la gran prensa oculta a la opinión pública. |
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