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Código martiano de periodismo
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No merece escribir para los hombres, quien no sabe
amarlos. |
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El leguaje es humo cuando
no sirve de vestido al sentimiento generoso o a la idea
eterna |
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El periódico ha de estar
siempre como los correos antiguos, con el caballo
enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.
(...) Debe desobedecer los apetitos del bien personal y
atender imparcialmente al bien público. Debe ser útil,
sano, elegante, oportuno, saliente. En cada artículo
debe verse la mano enguantada que lo escribe, y los
labios sin mancha que lo dictan. No hay cetro mejor que
un buen periódico. |
La perfección de la forma
se consigue casi siempre a costa de la perfección de la
idea. |
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El desinterés del
periodista es esencial. Aflige cobrar por lo que se
piensa: y más si, cuando se piensa, se ama. Un periódico
sin generosidad, es un azote. Un periódico generoso, es
una columna. |
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El periodismo es una espada y su
empuñadura la razón. |
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Fortalecer y agrandar vías es la faena
del que escribe. |
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Una palabra
innecesaria parece una arruga en el contorno. |
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No es el oficio de la
prensa periódica informar ligera y frívolamente sobre
los hechos que acaecen o sincerarlos con mayor suma de
afectos o adhesión. Toca a la prensa encaminar,
explicar, enseñar, guiar, trabajar. Tiene la prensa
periódica altísimas misiones: es la una explicar en la
paz y en la lucha fortalecer y aconsejar: es la otra
hacer estudio de las graves necesidades del país, fundar
sus mejoras y facilitar la obra de la administración que
rige. |
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Odio
la pluma que no vale para clavar la verdad en los
corazones, y sirve para que los hombres defiendan lo
contrario de lo que les manda la verdadera conveniencia,
que está en el honor, y nunca fuera de él. |
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El
periodismo ha de ser un culto, que lo sea la virtud. No
debe hacerse de la pluma arma de satírico, sino espada
de caballero. |
El
periódico es una espada y su empuñadura a razón. Sólo
deben esgrimirla los buenos, y no ha de ser par para el
exterminio de los hombres, sino para el triunfo
necesario sobre los que se oponen a su libertad y
progreso. |
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El
arte de escribir ¿no es reducir? La verdad mata sin
duda a la elocuencia. Hay tanto que decir, que ha de
decirse en el menor número de palabras: eso sí, que
cada palabra lleve ala y color. |
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Debemos
defender, con brío de lance personal, toda idea alta y
donosa. Malhaya el que teme verso sólo, o acompañado
de los humildes, cuando tiene una idea noble que
defender. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el
mundo, para, como la bandera mística del juicio final,
a un escuadrón de acorazados. |
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... Tal como es de admirable el que da su vida por servir a
una gran idea, es abominable el que se vale de una gran idea para servir a
sus esperanzas personales de gloria o de poder. |
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