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Epistolario íntimo

 
 

 

El periodista José Martí

 
 

 

Los amigos espirituanos de José Martí

 
 

 

Martí en Paraguay

 
 

 

Martí: Un deber vivo

 
 

 

Martí, la premonición de la muerte

 
 

 

José Martí, crónicas francesas

 

El periodista José Martí

Manuel Echevarría Gómez

Toda la prosa martiana, excepto la epistolar y los discursos, vio la luz en publicaciones periódicas americanas que tuvieron su rúbrica -casi siempre pautada por el seudónimo- entre lo más celebrado por los lectores de su época; pero el periodismo en Martí, oficio de pan ganar como él mismo lo definiera para justificar el sustento que le permitía entregarse sin reservas a la causa de la independencia, no fue expresión ramplona de la inmediatez escamoteada por los intereses comerciales.  

“La prensa -diría adelantando su vocación precursora- no puede ser en estos tiempos de creación, mero vehículo de noticias, ni mera sierva de intereses, ni mero desahogo de la exuberante y hojosa imaginación. La prensa es Vinci y Angelo, creadora del nuevo templo magno e invisible, del que es el hombre puro y trabajador, el bravo sacerdote”. 

En esta sentencia, define lo medular de sus proyecciones periodísticas, desde una prosa uncida de eso que llamamos hoy el factor humano y que fue una suerte de credo para indexar todo cuanto escribió. Por esa razón, su obra toda puede considerarse precursora y ajena a la visión edulcorada que los libelos de su tiempo mandaban a las prensas de periódicos y revistas. 

A México llega en 1875, y gracias a la ayuda fraterna de Manuel Mercado, se inicia en los avatares del Periodismo como profesión en la Revista Universal, en cuyas páginas adelanta el genio de su elocuencia con la redacción de los Boletines, firmados con el seudónimo de Orestes; reseñas que tocan el arte, la economía, la política, el tema social, y lo revelan como precursor del didactismo en la prensa finisecular. 

Pero es en Nueva York, donde brilla deliberadamente la pluma martiana puesta al servicio de las corresponsalías, que reúnen lo más relevante y numeroso de su producción para las publicaciones seriadas del subcontinente, e inauguran en el mundo de habla hispana esta modalidad del oficio con sus famosas Escenas Norteamericanas -más de 200 largas crónicas- para La Nación y La Opinión Nacional, de la Argentina y México, respectivamente, y su célebre Sección Constante del rotativo venezolano La Opinión Nacional con 112 notas de diversa índole. 

La Sección Constante  significó el estreno de la poliecranización en el periodismo, término que alude a la atomización de las obras de arte y en general de las manifestaciones culturales y que se distingue por la multiplicidad de planos. En carta a su amigo Mercado enunciaba su particular empeño de reunir todo lo que pudiera interesar a un hombre culto; juicios sobre libros, singularidades, noticias y comentarios, biografías de hombres famosos, novedades, ciencias, etc., breves y oportunas, entremezcladas, poliecranizadas.  

En la Babel de Hierro cristaliza también uno de sus más caros anhelos al realizar de su puño y letra una revista íntegra dedicada a los niños de América. La Edad de Oro no tuvo precedentes en su momento. La literatura infantil publicada entonces por las editoriales de lengua hispana estaba hecha de refritos de los clásicos, traducciones de Andersen y los hermanos Grimm, que recorrían el mundo como Cuentos de Callejas, el editor. Martí escribió cuatro revistas en 1889 consideradas precursoras de la literatura infantil en el mundo hispanoparlante y dotadas de un sesgo incomparable de comprensión y paternal afecto. 

Tampoco es lícito desdeñar la pasión revolucionaria por nuestra América que el periodista José Martí llevó a  más de 20 publicaciones del continente, ni su consagración como corresponsal de Patria, su última misión periodística, órgano oficial del Partido Revolucionario Cubano del que fue "actor, héroe y relator de la guerra que soñó y ayudó a forjar." Fue en suma José Martí el más grande periodista de Hispanoamérica en la segunda mitad del siglo XIX, fundó estilos e hizo de la profesión tribuna, confesionario y trinchera de ideas para legarnos una obra cuajada de elocuencia y erudición nunca superada.

 
     

UPEC Sancti Spíritus Céspedes No.10  Sancti Spíritus, Cuba.  Tel: 25678, 27987

Edición: Humberto Concepción Toledo   Diseño: Mirelys Rodríguez Hernández

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