Mirador Colonial
Una mirada a dos de las primeras Villas cubanas
Trinidad,
la capital de las montañas centrales de la Isla, se ubica en la
provincia de Sancti Spíritus. Monumento Nacional y declarada por la
UNESCO Patrimonio de la Humanidad, junto al Valle de los Ingenios,
Trinidad es la ciudad colonial mejor conservada de Cuba, algunos la
consideran la única ciudad-museo.
Fundada
por el conquistador Diego Velásquez en 1514, se fue convirtiendo en un
lugar de marcada opulencia cultural y económica. Su centro histórico
urbano concentra los mayores volúmenes arquitectónicos de la
localidad, con 1211 inmuebles. Una de sus casas más antiguas data de
1730.
Belleza
arquitectónica, combinación de sublimes enrejados, balaustres
torneados de madera, complejos trabajos de rejería, paredes
asombrosamente decoradas a mano, jardines interiores, tradiciones y
leyendas ancestrales, empedradas calles, silencio claustral. En fin, un
recinto habitado por gente que ha hecho de la preservación de la
belleza su razón de ser.
Cerca
del río Tuinucú se asentó Sancti Spíritus por primera vez en 1514.
Más tarde se desplazó definitivamente hacia las orillas del río
Yayabo, donde se hace efectivo su emplazamiento en 1522. El centro de la
Villa era una plaza con la Iglesia Mayor, entonces de tabla y guano al
igual que el resto de las viviendas, distribuidas espontáneamente,
originando calles irregulares.
A
mediados del Siglo XVII contaba ya con más población y recursos, lo
que posibilitó un desarrollo constructivo superior, cuyo máximo
exponente es la Iglesia Mayor. Las edificaciones recogieron elementos
arquitectónicos árabes y europeos mezclados con lo que el gusto y la
necesidad dictaban en Cuba.
En
el siglo XIX aparecen tanto las construcciones tradicionales como los
elementos del neoclásico. Surgen nuevas edificaciones para mejorar el
hábitat como el Puente Yayabo, el Teatro Principal, casonas
residenciales y otras. Las plazas y parques son tradicionales en la
urbanización espirituana.