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Espirituanos en tierras del quetzal
Daniel García Zayas (Enviado Especial)
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Historias conmovedoras son cotidianas entre los
médicos espirituanos en Guatemala. |
La sonrisa, tan especial en los latinos, se desdibuja de
los rostros de los indígenas guatemaltecos. Tres médicos espirituanos
desdeñan la postergación social a que están sometidos estos empobrecidos
seres y les entregan los excelentes servicios de salud que les negaron por
siglos
Los impresionantes precipicios que escoltan la vía hasta la
localidad de Tucurú le recordaron a la doctora Sonia Falcón Gerónimo las
elevaciones del Escambray; grababa en su memoria las irregularidades de la
geografía del departamento guatemalteco de Alta Verapaz, porque intuía que
desde entonces se le harían muy familiares, y a veces anhelantes. Y así fue.
El experimentado epidemiólogo Lázaro Morell León saludó a
la bella secretaria del vestíbulo del Sistema Integral de Atención a la
Salud (SIAS) e informó que era el especialista cubano que asesoraría a esa
dependencia.
- Fíjese que le esperan, le dijo la joven, e
inmediatamente lo hizo pasar.
Hace ya 13 meses que mantiene óptimos contactos con el
personal nacional, distinguiendo también la gestión internacionalista de su
pueblo.
Para la galeno cabaiguanense Vidalia Vázquez Sehara la
oncocercosis era una enfermedad desconocida. Escuchó hablar de ella, pero no
imaginaba los nefastos padecimientos que imponía en los habitantes asentados
a orillas de los ríos. Confesó que en el último año ha examinado a más de 7
mil aldeanos, unos contagiados y otros proclives al mal.
Esas historias, conmovedoras, son cotidianas entre los
médicos cubanos en la tierra del quetzal. De ellas, conocerá...
POBREZA, IGNORANCIA Y TRADICIONES
La especialista cubana Sonia Falcón ahora trabaja en el
centro de Salud del municipio San Cristóbal Verapaz. Ella vino hace nueve
meses desde Fomento para instalarse “con el alma rebosante de amor” en
cualquier área de la extensa selva centroamericana. Ya conoce bien los
peligros y bondades que le pueden deparar sus frecuentes cruzadas en pos de
la salud de sus semejantes.
Contó tres sucesos, realmente lamentables, que indican que
la presencia de los médicos cubanos en Guatemala es utilísima y pasan de ser
simples concurrentes a protagonistas de magnitud en la mejoría de los
índices de sanidad nacionales.
“En una fría mañana de enero recibí en consulta en Venipé a
un lactante de menos de un mes de nacido, con una seria escabiosis. En los
genitales el sangramiento era fluido. Inicié el examen y le indiqué al padre
que debían llevarlo con urgencia al hospital departamental de Cobán. Me
levanté y fui hacia otro local en busca de papel para la remisión. Cuando
regresé se habían marchado. Los detuve en plena calle, pero no se
interesaron en las alternativas que les di. Imagino cómo debe haber sufrido
ese pequeño. Supe después que no tenían dinero para los tratamientos
recomendados.
“En Chelemá, un caserío de aborígenes, trajeron a consulta
a una pequeña de tres años con bronconeumonía, crisis asmática y disnea. Le
dije a la madre que se quedaría en observación, porque estaba muy
complicada. Habló con la enfermera en idioma Uspanteko y se fue. Reclamé
pero me dijeron que sería para nada, pues el Don (marido) no estaba en casa
y ella no había sido autorizada. A la semana regresé y la niñita había
muerto.
“El primer día que visité la comunidad Secaquix una mujer
estaba en parto desde el día anterior, pero el curandero y la comadrona
afirmaban que podían hacerse cargo. El bebé venía pelviano, es decir, de
pie. Intentaron sacarlo, pero era muy difícil. Al traerlo al puesto de
Salud, con el cuerpo afuera y la cabeza dentro, ya el pequeño había
fallecido”.
APLAUDEN LA MEDICINA CUBANA
Cuba ha enviado a Guatemala, como a otros 64 países,
personal de la Salud con alta calificación profesional. Líderes políticos,
administrativos, religiosos y gremiales, junto a la población, así lo
reconocen.
El especialista en segundo grado en Higiene y Epidemiología
y profesor titular de la Facultad de Ciencias Médicas de Sancti Spíritus,
doctor Lázaro Morell, funge como coordinador nacional de docencia e
investigación, a cargo de los Programas de la Revolución en capacitación, en
la brigada médica cubana.
“Los galenos, además de sus trascendentes funciones
curativas y de prevención en los más apartados sitios, los fines de semana
dedican tiempo al perfeccionamiento de su nivel teórico-práctico y a la
consolidación de conocimientos de Computación e idioma Inglés.
“Poseemos vínculos para cursos a distancia con las
universidades médicas de Villa Clara y Holguín”, declaró.
Morell León es parte del claustro de profesores de la
Universidad de San Carlos, en la capital de la república centroamericana. Es
de las personas que añora su terruño y familia, y lo constatan fotos y
afiches de su provincia y de su hija Laritza, estudiante de segundo año en
la especialidad de Música en la Escuela Provincial de Arte.
DE GUAYOS A SANTA BARBARA
La región central cubana y la suroccidental guatemalteca
tienen muchas similitudes. Predomina el sofocante calor tropical, son
mayormente llanas y poseen grandes ríos.
En Sancti Spíritus la doctora Vidalia Vázquez trabajaba en
la empresa azucarera Reemberto Abad Alemán; en Suchitepéquez, la producción
cañera es abundante. Ella ve el ir y venir de las rastras cargadas de la
materia prima, y el recuerdo de sus hijos Rowar Daniel y Yanitza la ocupa,
pero no la perturba.
¿Cuál es la principal misión de los médicos radicados
aquí?
El diagnóstico, seguimiento y tratamiento de la terrible
enfermedad Oncocercosis o ceguera de los ríos. Una mosca pica y al mismo
tiempo deposita minúsculos parásitos que se reproducen y crecen, y llegan a
afectar las vías oculares, con pérdida definitiva de la visión.
¿Por qué ceguera de los ríos?
También se le conoce como mal de Robles por el científico
que la descurbrió. La mosca negra, que es el agente transmisor, tiene su
hábitad en las zonas con ríos de corrientes rápidas. Por eso los afectados
son generalmente aborígenes radicados en esas áreas. Es también frecuente en
Africa y América del Sur.
¿Se limitan a ello nada más?
Los médicos cubanos tenemos como prioridad esa misión. Pero
a los puestos de Salud llegan personas con todo tipo de padecimientos y los
tratamos.
De ojos claros y expresivos, y siempre sonriente, la
doctora Vidalia Vázquez ha caminado mucho entre las elevaciones
guatemaltecas. Conoce Patutlul, Chicacao, Santa Bárbara, San Juan Bautista …
Los extensos ríos (y sus afluentes) Nahualate, Icán, Sís, Ciyolate y Madre
Vieja…, con agitadas aguas, son testigos de su obra benefactora para bien de
los desposeídos habitantes de esos lares.
DESAPARECE LA AFLICCION DE LOS CORAZONES
La colaboración médica cubana en Guatemala ha propiciado
que los permanentes temores de los indígenas por el abandono en términos de
salud vayan perdiendo fundamento. Ellos lo saben. Como también interpretan
que si los galenos cubanos se marchan, ya nadie los tendrá en cuenta como
sucede ahora.
Lo exteriorizó la joven Magdalena Asunción Tuyuc, aborigen
que habla el idioma maya Poqomchi'. Ella, que conmueve con su ternura, dice:
“llorar cuando los médicos han ido de vacaciones a su país. Creo que no
vuelven”, enfatizó.
Para Rosario Emérita Loc sería una pérdida irreparable.
“Nunca nos atendieron como lo hacen los cubanos. No cobran y en cualquier
momento van a la casa, fíjese, a la casa a curar a los enfermos”, subrayó.
No valdrían ya otros adjetivos ni acotaciones para
describir la labor de los expertos cubanos de la Salud en tierras del
quetzal. Y los espirituanos tienen su humana incidencia en la obra
grandiosa.
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