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Desafío por la esperanza
Delia Proenza Barzaga
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Durante su estancia en Sancti Spíritus, la brigada
puertorriqueña ratificó su solidaridad con Cuba. |
Banderas de Puerto Rico y retratos del Che. Eso es lo
primero que encuentran los trabajadores que acuden a la oficina de Arquelio
Caraballo. No le interesa lo que piensen o hagan otros abogados, él es
independentista y venera la imagen del argentino-cubano en cuya vida y
pensamiento, sostiene, se resumen las mejores aspiraciones de la humanidad.
Trabajaba allá en la Empresa Petroquímica, pero su
condición de militante socialista le hizo perder el empleo y entonces se
dedicó a estudiar. No para defender a los ricos, sino a los humildes. Y en
ese empeño le fortalecen mucho las visitas a Cuba que propicia la brigada de
solidaridad y amistad con la isla Juan Rius Rivera. El más reciente viaje de
ese grupo solidario le permitió visitar Sancti Spíritus integrando una
comitiva de casi 80 puertorriqueños que desafiaron las leyes norteamericanas
y enfilaron rumbo hacia nuestras costas.
"Para ello nos vimos precisados a viajar inicialmente más
de 12 horas en barco hasta otra isla del Caribe", precisó María Milagros
Rivera Pérez, la maestra que desde 1992, cuando se constituyó el grupo, ha
dedicado sus mejores esfuerzos a los intentos por acercar más a las dos
naciones desde su condición de presidenta del Comité de Solidaridad con Cuba
en aquel hermano país.
Lo primero que escucharon al llegar a tierra espirituana
fue un fragmento de aquella poesía según la cual Cuba y Puerto Rico son/ de
un pájaro las dos alas/ reciben flores o balas/ en el mismo corazón, de boca
de una pionera pequeñita. Minutos después coreaban vivas a Fidel y
reclamaban el cese de un bloqueo que, bien lo saben ellos, intenta
asfixiarnos.
En un apretado recorrido por la provincia, los amigos
borinqueños visitaron lugares donde combatió el Comandante Ernesto Guevara,
y compartieron con hombres que le conocieron y estuvieron a su lado. También
constataron los esfuerzos por garantizar la recreación veraniega en la
instalación de Campismo La Hormiga, y recorrieron sitios de interés
histórico-cultural en la añeja villa trinitaria.
En este, el decimotercer viaje de la "Juan Rius Rivera",
sus hombres y mujeres contactaron con habitantes de varias provincias
cubanas. En Holguín trabajaron por espacio de una semana en la
reconstrucción de una Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE), y estuvieron
en Villa Clara invitados al acto nacional por el aniversario 51 del asalto
al cuartel Moncada.
El hecho más emotivo registrado durante su presencia en
tierras del Yayabo fue la entrega a María Milagros Rivera Pérez de la Llave
de la Ciudad de Sancti Spíritus, por acuerdo expreso de la Asamblea
Municipal del Poder Popular, gesto que agradeció en nombre de todos los que
en su patria ven a la nuestra como una esperanza verdadera de humanismo y
justicia.
Lo mismo jóvenes como Lilian Aponte, líder estudiantil
universitaria, que trabajadores como Wilma Figueroa, enfermera a cargo de la
atención a un grupo de ancianos (para ambas este es su primer contacto con
nuestro país), sostuvieron que aquí pudieron comprobar hasta qué punto
mienten los medios de comunicación en Puerto Rico. "Están
manipulados-subrayan-, y no dejan de repetir que aquí todo son
prohibiciones, que la dictadura mantiene a la gente en contra de su
voluntad, y que la pobreza es extrema".
Por eso Gilberto González, un profesor de Historia que ha
venido a Cuba en 12 de las 13 oportunidades, no se cansa de difundir las
verdades que los gobernantes estadounidenses callan. "Lo que más me ha
impactado siempre de ustedes es la gente, su calor, su humanismo, su
espíritu de lucha ante las adversidades que les imponen", declara.
Por eso por mucho que uno converse con estos aguerridos
amigos siempre aflora una idea recurrente y permeada del más absoluto
convencimiento: la realidad imperfecta que encuentran cada año de este lado
del mar es justo cuanto quieren para su querido Borinquen. Y Arquelio no
pierde las esperanzas de verlo libre; sigue firme en su oficina, con la
tranquilidad que le infunden la bandera nacional y las fotos del Guerrillero
Heroico.
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